Escrita en 1848, pero publicada de manera póstuma en 1859, Søren Kierkegaard despliega en Mi punto de vista un testimonio acerca de sus más íntimas reflexiones relacionadas con su itinerario como escritor. El filósofo danés se define a sí mismo como un autor religioso, que ha escrito también obras estéticas; habla de su misión de “llegar a ser cristiano en la cristiandad”; y ofrece luces sobre temas como la prioridad del “individuo” frente a la “multitud” o el modo de ayudar a otras personas a salir de la ilusión del cristianismo oficial.