El objetivo tradicional de la ciencia ha sido establecer leyes inmutables, racionales y universales que no dejan espacio a los sucesos espontáneos e inesperados. El paradigma de esta concepción fue la mecánica newtoniana, pero también participan de su espíritu el modelo atómico de Bohr, la teoría de campos unificada que busca Einstein y buena parte de la mecánica cuántica; dentro del este universo teórico, las leyes son prácticamente independientes del tiempo, que es un simple parámetro, el futuro y el presente pueden intercambiarse y los procesos son reversibles .